
DIOS ESTÁ INTERESADO EN LA EXPANSIÓN DE SU REINO.
Por muchos años ha existido una necesidad apremiante entre los pastores y pastoras que necesitan un consejo o asesoría para llevar a sus iglesias al siguiente nivel, pero no lo han tenido.
Muchos han considerado el éxito de sus congregaciones algo que les pertenece solo a ellos y se han negado a compartir con otros lo que han aprendido en el camino de sus experiencias ministeriales.
Dios está buscando mentores que quieran darle la mano a sus hijos e hijas que se encuentran en las trincheras del evangelio buscando hacer el trabajo y labor que se les ha encomendado.
Por medio de este ministerio abrimos las puertas a todos los que quieren y necesitan asesoría y apoyo para avanzar en el desarrollo de su liderazgo y ministerios.
¿Por qué es importante tener un mentor en el ministerio?
Porque no hay nada que sea mas valioso que el cúmulo de sabiduría y consejo que viene de la experiencia. La Palabra de Dios dice en Proverbios 27:17 dice, “Hierro con hierro se aguza; y así el hombre aguza el rostro de su amigo.” Cuando se tiene la oportunidad de ser orientado por alguien cuya experiencia y trayectoria es reconocida, nos evitamos los dolores y las angustias de tener que tropezar donde otros ya tropezaron y aprender de errores que otros ya corrigieron.
Un hombre que se encuentra solo en el ministerio y no tiene quién le de un consejo sincero y afectivo tendrá mayores probabilidades de errar, a diferencia de aquél que tiene quién le de la mano.
“Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que le levante.” (Eclesiastés 4:9-10).
El consejo que nos llega a tiempo no solo nos hace sabios sino efectivos y exitosos en la obra del ministerio.
“El hombre se alegra con la respuesta de su boca; y la palabra a su tiempo, ¡cuán buena es!” (Proverbios 15:23).
¿Por qué es importante valorar el consejo y guianza en el ministerio?
Porque tanto el que da el apoyo como el que lo recibe trabajan para un mismo objetivo y tienen una misma meta común lo cual les hace copartícipes en la obra del Evangelio. Dios ama y valora a cada ministro suyo, tanto los que tienen algo mas de experiencia como los que tienen menos o están comenzando. La iglesia debe preocuparse y valorar sus vasos ministeriales. “Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré pues, hombres por ti, y naciones por tu vida.” (Isaías 43:4).
Si necesitas ayuda, llámame o escríbeme al teléfono y dirección que está en mi tarjeta.
Atentamente,
Pastor Edwin Recinos
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